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Modelo Alfred Weber

 
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Según su acepción más corriente, el modelo de Alfred Weber es un modelo de localización industrial. Se le atribuyen a menudo los calificativos “neoclásico” o “de localización pura” en razón de los presupuestos difundidos por su autor, en el momento de su construcción a comienzos del siglo XX.

La demostración se funda en tres etapas de razonamiento, destinadas a definir lo que sería la localización ideal de un establecimiento industrial. Se considera un espacio perfectamente homogéneo (una llanura uniforme de igual facilidad de transporte), donde se sitúan tres puntos correspondientes a la fuente de energía, al proveedor de materias primas y al mercado. El modelo demuestra que, bajo estas condiciones, el costo de transporte determina la localización ideal de un establecimiento. Para minimizar los costos de producción, deberá estar localizado en el punto donde el transporte es menos costoso, es decir, en el baricentro de un triángulo de localización. Un índice material (relación, en peso, de las materias primas a los productos terminados) permite evaluar el grado de conexión del establecimiento con las fuentes de materias primas o de energía, o con el mercado. (ver doc Esquema del triángulo de localización)

La fuerza mecánica ejercida en cada ángulo está constituida por el costo de transporte -éste mismo en función de la cantidad transportada-, de la distancia y del costo de transporte unitario. Las fuerzas se equilibran en P, punto donde el costo de transporte es mínimo.
Se introducen, en una segunda y tercera fases, por una parte un factor de mano de obra -costo heterogéneo en el espacio-, y por otra parte, las economías de aglomeración. Lo industrial lleva entonces a comparar la ganancia proporcionada por la localización en un sitio de mano de obra barata, es decir, en las proximidades de otros establecimientos, con el costo extra del transporte ligado al alejamiento del punto mínimo. El cálculo se materializa en la construcción de isodapanas que vinculan los puntos de los costos adicionales en transportes idénticos, cuando uno se aleja del punto de costo de transporte mínimo. Un industrial puede considerar una localización que ocasiona costos extra de transporte, si éstos son inferiores a las economías que él puede esperar, instalándose en un sitio de mano de obra barata o en las proximidades de otros establecimientos. (ver doc Esquema del triángulo de localización)

La ambición de Alfred Weber mediante su trabajo sobre las localizaciones de la industria se extendía fuera de la determinación de la localización óptima del establecimiento industrial que presenta el modelo estilizado, de factura neoclásica. Alfred Weber era sociólogo, como su hermano Max Weber, y desde que éste se unió a sus investigaciones sobre la localización industrial de fines del siglo XIX, se preocupó sobre todo por los problemas de la repartición de la población, en particular en las concentraciones urbanas que se observan en los países industriales. Cuando muchos trabajos alemanes intentan explicar la distribución por medio de las transformaciones sociales y culturales, él se cuestiona acerca de la restricción ejercida sobre los activos por los cambios de localización de la actividad económica. La universidad alemana permanecía en esa época agitada por la Methodenstreit [disputa sobre los métodos], según la cual se oponían, desde la década de 1880, los marginales austríacos -defensores de la aplicación de conceptos abstractos y métodos deductivos a las ciencias humanas- a la escuela histórica alemana, según la cual esos mismos métodos estaban reservados a las ciencias de la naturaleza. Alfred Weber forma parte de esta segunda escuela, pero adhiere a un cuestionamiento, de naturaleza interna, conducido a partir de 1904 conjuntamente con su hermano y su amigo Werner Sombart, quienes preconizan una marcha en ciencias sociales apoyándose en la neutralidad axiológica. La segunda ambición de Alfred Weber, en su trabajo sobre la localización industrial, es de naturaleza metodológica, por su voluntad de consolidar su aproximación de la escuela histórica, al excluir juicios de valor e introducir el análisis abstracto.
El análisis de Weber sobre la localización industrial se basa en efecto en dos aristas. En la primera, consagrado a factores denominados “técnico-naturales”, se aplica el método deductivo, matemático y abstracto, del aislamiento. En este caso, la aproximación está calificada, como en Von Thünen, como “economía pura”, y se apoya en el triángulo de localización del ingeniero alemán, W. Launhardt. La segunda arista, denominada “realista” o “capitalista”, está reservada a los factores calificados como “socioculturales”, y tiene por objeto mostrar, por medio de una aproximación histórica, las formas particulares conferidas a los primeros aspectos técnico-naturales a través de diferentes sistemas socioculturales. Entre las dos aristas se intercala un conjunto de estudios empíricos sobre las localizaciones de industrias que pertenecen a diversos sectores, desarrollados bajo la dirección de Alfred Weber. Su función es la de mostrar que las localizaciones industriales de la época no pueden explicarse por medio de una sola teoría “pura” y que una segunda teoría “capitalista” es indispensable. De este modo, A. Weber considera que la primera arista es sobre todo aplicable en los siglos XVI a XVIII, cuando la mano de obra era poco móvil. Es necesario interesarse en el impacto social y cultural del capitalismo sobre el trabajo para explicar los desplazamientos de mano de obra y de actividades económicas, y las construcciones urbanas del siglo XIX.
Frente a distintas dificultades, Alfred Weber se decidió a publicar solo la primera parte en 1909. Principalmente debido a la guerra, y a pesar de la salida de otras ediciones completas de la segunda parte o de estudios empíricos, A. Weber pudo cumplir difícilmente su proyecto inicial. La primera edición inglesa en 1929 solamente tuvo en cuenta la publicación de 1909, con el cambio del título y la supresión del prefacio donde Alfred Weber presentaba la globalidad del proyecto. Se introdujo una nota a la primera aparición del término “puro”, para explicar que recurrir a esta noción fue una vía utilizada para salir de la aproximación histórica, y dirigirse hacia lo que se denomina simplemente “teoría económica” en Gran Bretaña y en Estados Unidos, Esta edición, la más usada en economía espacial, contribuyó a hacer circular la aproximación de A. Weber en el universo neoclásico.
El modelo de Alfred Weber ocupó durante largo tiempo un lugar importante en economía espacial y en análisis espacial, junto al de Von Thünen -utilizado para la explicación de las especializaciones agrícolas-, y al de A. Lösch –aplicado a las actividades de servicios. Parecía que había perdido su alcance cuando el recurrir a los productos ponderados se volvió menos frecuente en la industria, y cuando los costos del transporte bajaron, entonces se empleó solamente para la explicación de las localizaciones litorales de la industria siderúrgica. Se tomaron en cuenta otras características espaciales del costo, principalmente la del trabajo, en los análisis de la División Internacional del Trabajo, dominante desde la década de 1960 a la de 1980. Posteriormente, estas consideraciones trataron menos los costos a cargo de las empresas industriales que su organización y su capacidad para crear recursos territoriales, que se toman en cuenta en la explicación de las localizaciones.
Con el cultural turn [giro cultural] que afectó a la geografía económica anglosajona en el transcurso de los años ’80, la tentativa de articulación de los factores socioculturales y los factores económicos de A. Weber representa desde entonces un nuevo interés.

Isabelle Géneau de la Marlière

Isabelle Géneau de Lamarlière

referencias

- Géneau de Lamarlière I., 2008, « Une relecture des travaux d’Alfred Weber sur la localisation. A l’articulation de l’économique et du socioculturel», Annales de Géographie, 664, pp. 50-69.
- Géneau de Lamarlière I., 2002, « Commentaire de l’avant-propos de 1909 et de l’introduction à la théorie pure de la localisation industrielle d’A. Weber », Géographie, Économie, Société, 4, pp. 363-86.
- Gregory D., 1981, «Alfred Weber and location theory», in D.R. Stoddart (dir.), Geography, Ideology, and Social Concern, Oxford, Blackwell, pp.165-185.
- Launhardt W., 1882, «Die Bestimmung des zweckmässigsten Standortes einer gewerblichen Anlage», Zeitschrift des vereines deutscher Ingenieure, 26, 3, pp.105-116.
- Sombart W., 1910, «Einige Bemerkungen zur Lehre von Standort der Industrien», Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, 30, pp. 748-758.
- Weber A., 1909, Über den Standort der Industrien, Erster Teil : Reine Theorie des Standorts, Tübingen, J.C.B. Mohr, 223 p., trad. angl. de C.J Friedrich (1929). Alfred Weber’s Theory of Location of Industries, Chicago, University of Chicago Press, 256 p.
- Weber A., 1914, « Industrielle Standortslehre : allgemeine und kapitalistische Theorie des Standorts », Grundriss der Sozialökonomik, 6,2, pp. 54-82, 2e éd. 1923, pp. 58-86.
- Weber A., 1920, « Prinzipielles zur Kultursoziologie. Gesellschaftsprozeß, Zivilisationsprozeß und Kulturbewegung », Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, 47, pp. I-49.
- Weber A., 1922, Über den Standort der Industrien. Erster Teil und Zweiter Teil : Die deutsche Industrie seit 1860, Tübingen, J.C.B. Mohr, 246 p.